El amor crece al darlo.
Preciso el instante que permaneces en mí
yo abrazado a tu cintura, musitando tu secretos
desvirgando la inocencia de tus labios en mil besos
terminamos dando vuelcos en un rojo carmesí
El velo del amor nos envolvió sin compasión
implacables seres se aferraban a la almohada
y excitados esperaban devolvieras su mirada
pícara niña, en tus ojos se estremece el corazón
Bocanadas de aire fresco devoraba en mi locura
admirado de tu piel y extasiado en su blancura
encendido en el deseo, desvanezco en tu cabello
tu coqueta me preguntas si hay amor que sea mas bello
Eduardo M. Jiménez Plácido