Las cosas a veces cuesta mucho aprenderlas, a mi hay una que me ha costado más de veinte años.
Hace ese tiempo leí una historia conmovedora, de búsqueda y tenía una moraleja, una idea final que era la esencia de toda la historia.
Era una persona que estaba buscando la iluminación espiritual y le decía a un maestro: 'He probado todo, maestro, meditar, hacer contorsiones, sentarme en una cama de clavos, ayunar, no dormir, no beber y no consigo la iluminación. Maestro, ¿qué puedo hacer?'
Y el Maestro, que por algo lo era, le dijo la forma de conseguirlo, que quizás es lo mismo que yo necesito ya para mi: 'Abandona el sufrimiento'